
Dudas de comunidad antes de instalar un ascensor en Bizkaia
Las preguntas que llegan de una comunidad vizcaína casi nunca son técnicas. Son de convivencia y de dinero: quién tiene que votar que sí, cómo se reparte la derrama entre el bajo y el ático, qué IVA lleva la factura y si la norma nueva obliga a algo. Aquí están respondidas con la ley delante y sin cifras cerradas, porque un precio inventado sirve para captar una consulta y para nada más.
Si tu caso no está, escríbenos desde contacto con el año del edificio y el número de plantas: con eso se puede afinar bastante.
¿Cuántos vecinos tienen que estar de acuerdo para poner un ascensor?
Son dos recuentos, no uno: el artículo 17.2 exige mayoría de propietarios y, a la vez, mayoría de cuotas. En los portales de ocho o doce viviendas de la vivienda obrera de la ría esa doble condición decide más de lo que parece.
Con doce puertas bastan siete votos para cubrir la primera mitad, pero si esos siete son los pisos más pequeños de las plantas altas y entre todos no alcanzan la mitad del coeficiente, el acuerdo se cae igual. Y al revés: unos pocos propietarios con coeficiente alto tumban la segunda suma aunque sean minoría de personas.
Antes de convocar, coge la tabla de coeficientes del edificio y haz las dos cuentas por separado. Ahí se ve a quién hay que convencer, que casi nunca es a quien se supone.
¿Cuál es la mejor marca de ascensores?
Compara garantías antes que logotipos, y léelas hasta el final. La del fabricante cubre el equipo suministrado, la del instalador cubre el montaje, y ninguna de las dos es el contrato de conservación, que es lo que la comunidad pagará cada mes durante veinte años.
Mira cuántos años cubre el grupo tractor, cuántos la electrónica de maniobra, que suele ser bastante menos, y qué queda excluido: puertas, botoneras, iluminación y desgaste por uso aparecen fuera casi siempre. Pregunta durante cuánto tiempo se compromete la marca a servir repuestos de esa serie.
Y comprueba si la garantía decae al cambiar de conservadora, porque esa cláusula ata a la comunidad a un único proveedor. Con bases de conservación repartidas por toda la ría, aquí esa letra pequeña vale dinero.
¿Qué IVA se paga en la instalación de un ascensor?
El bulo es cómodo y por eso circula: en los foros de comunidades se repite que el ascensor va al 10 %, y en una instalación nueva casi nunca es así.
El tipo reducido del artículo 91.Uno.2.10º solo entra si el material aportado no llega al 40 % de la base imponible, y la máquina se come esa proporción ella sola.
La Dirección General de Tributos lo dejó por escrito en la V2910-18, y añadió algo que sorprende a más de un administrador: no vale partir la factura para aplicar dos tipos. En la práctica, una oferta que promete el 10 % sobre el total no ofrece un descuento, traslada un riesgo.
Reparaciones y adecuaciones sobre el aparato ya instalado sí caen del lado reducido con normalidad.
¿Cuánto suele costar instalar un ascensor?
No escala en línea recta. El salto grande está en el arranque: hueco, foso, estructura, cuadro, maquinaria y puesta en servicio se pagan igual para tres paradas que para siete.
Cada parada añadida suma su puerta, su botonera, su rellano y unos metros de guías y cable, pero no repite el arranque, y por eso un edificio de seis alturas no cuesta el doble que uno de tres.
Lo que sí rompe la progresión es el desnivel: en Santurtzi o en el Casco Viejo de Portugalete un portal con la entrada a media ladera obliga a una parada extra a cota de calle, y esa suele ser la más cara de todas porque toca fachada y acceso.
Cuenta paradas reales, no plantas, y entenderás por qué dos ofertas discrepan tanto.
¿Qué precio tiene un ascensor nuevo?
Cambia mucho con la edad del inmueble. Un bloque levantado entre 1940 y 1970 en Sestao, Basauri o Retuerto suele traer escalera de tiro estrecho, muros de carga que no se tocan y rellanos cortos: ahí hay que reconfigurar la caja de escalera u ocupar patio, y la obra civil se lleva la mayor parte del importe.
Un bloque posterior, con patio de luces amplio y estructura de pilares, admite el hueco con mucha menos demolición y el reparto se invierte: pesa más el aparato que la obra. Por eso dos comunidades de la misma calle reciben cifras que no se parecen.
La pregunta para el técnico no es cuánto vale un ascensor, sino qué solución cabe en este edificio y qué hay que abrir para meterla.
¿Cuándo entra en vigor la nueva ley de ascensores?
La ITC AEM 1 del Real Decreto 355/2024 manda desde el verano de 2024, con tope en 2031 para los aparatos ya instalados. La parte que toca ya es la revisión: pasa a ser cada cuatro años cuando el portal supera veinte viviendas o cuatro plantas servidas, y cada seis en el resto.
En la vivienda vertical de la ría ese primer supuesto es prácticamente la norma, así que conviene mirar la fecha del último certificado antes de que llegue el aviso.
No la firma la conservadora, la hace un organismo de control ajeno, y sobre equipos de los sesenta suele señalar la precisión de parada, la puerta de cabina y la comunicación con el exterior. Nada de esto obliga a poner ascensor donde no lo hay: ordena los que ya funcionan.
¿Cuánto cuesta cambiar un ascensor viejo por uno nuevo?
Conviene partir la factura en dos columnas, porque no se deciden igual. Una es lo que la norma exige sobre el equipo existente: puerta de cabina, precisión de parada, protección frente a movimiento incontrolado y comunicación bidireccional permanente. Eso no se vota, hay que hacerlo, y en un aparato de los años sesenta puede ser la mitad del presupuesto.
La otra columna es mejora: cabina más ancha para que entre una silla de ruedas, puertas automáticas, maniobra nueva, acabados. Eso sí se decide en junta. Cuando las dos columnas juntas se acercan a lo que vale un equipo completo, cosa frecuente en los portales de Cruces o de Sestao, la sustitución deja de ser un capricho.
Exige que la oferta venga separada así y no en un total único.
¿Qué dice la ley sobre la instalación de ascensores en comunidades de propietarios?
La Ley de Propiedad Horizontal la trata como obra de accesibilidad, no como lujo. Si el solicitante ha cumplido setenta años o tiene reconocida una discapacidad y vive o trabaja en la finca, el 10.1.b convierte la obra en obligatoria sin pasar por votación, hasta el límite de doce mensualidades ordinarias.
El resto de casos van por la doble mayoría del 17.2. A partir de ahí manda lo municipal: licencia, ocupación de vía pública y, en Bilbao la Vieja o en el Casco Viejo de Portugalete, condiciones de protección del inmueble.
Y hay una capa vizcaína que ahorra tiempo: las oficinas de barrio de Opengela, como la de Otxarkoaga, funcionan como ventanilla única y acompañan a la comunidad en el papeleo, en el trato con los profesionales y en la canalización de las ayudas.
¿Cuál es la normativa actual sobre ascensores en 2026?
Tres planos que hay que mirar a la vez. El técnico es la ITC AEM 1 en vigor, con su calendario y sus revisiones oficiales. El civil es la Ley de Propiedad Horizontal, que dice quién decide y cómo se reparte el gasto.
Y el urbanístico es municipal, que es el que más sorpresas da: cada ayuntamiento de la ría fija sus condiciones de licencia y de ocupación de acera, y en zona protegida puede descartar una solución antes de que nadie la presupueste.
En Bilbao hay además un contraste que confunde: la ciudad suma setenta elementos públicos verticales salvando cuestas, con dos más en obras en Solokoetxe, pero eso es obra municipal. Lo que pasa dentro del portal sigue siendo cosa de la comunidad y de estas tres normas.
¿Cuánto cuesta adaptar el ascensor a la nueva normativa?
Se cotiza sobre el acta de la última revisión oficial, nunca sobre una lista genérica de internet. Ese papel enumera defectos concretos con su plazo de subsanación, y funciona como pliego.
En equipos de los sesenta y setenta lo que más aparece es la falta de puerta de cabina, el desnivel al parar, las protecciones de foso y hueco y la comunicación permanente con el exterior. Cada punto tiene su propio orden de magnitud y algunos se resuelven sin abrir la maquinaria.
Con el acta escaneada, tres conservadoras cotizan exactamente lo mismo y la diferencia entre ellas se ve de un vistazo; sin ella, cada oferta habla de un edificio distinto. Si la suma se acerca al valor de un equipo nuevo, la junta ya tiene el dato que necesita.
¿Hablamos de tu caso concreto en la provincia de Bizkaia?
Una junta decide mejor cuando tiene tres ofertas escritas en el mismo idioma que cuando tiene una sola y muchas opiniones. Cuéntanos cómo es el hueco de tu escalera y reunimos esas ofertas de instaladores de la provincia, sin coste ni compromiso y sin prisa por firmar nada.
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